5 mitos sobre la preocupación

Debido a que somos seres humanos y poseemos la facultad de pensar hemos normalizado “querer controlar lo incontrolable”.

¿Quién no vive preocupado por algo? ¿Es bueno preocuparse? ¿Significa que nos van a ir mejor las cosas si nos preocupamos? ¿Qué le sucede a nuestro cerebro cuando se preocupa? ¿Qué química se activa en nuestro cuerpo cuando decimos que estamos preocupados? A continuación vamos a revisar algunas creencias falsas que tenemos sobre esta forma de pensar.

1. Experimentar PREOCUPACIÓN es  Normal. Todo el mundo tiene que preocuparse.

FALSO: Es imposible Ocuparse de algo que no ha sucedido. Ocuparse pertenece a la acción, al Aquí y Ahora; entonces PREOCUPARSE es irracional, desajusta la química del cerebro y tus decisiones y es el origen de la ansiedad.

El objetivo es actuar aquí y ahora y prepararse para ese acontecimiento futuro lo mejor que puedas; y una vez que has actuado desatender esa información porque ya has hecho la acción pertinente. Siempre hay excepciones, y situaciones susceptibles de preocuparse porque son excepcionales; aquí me refiero a las preocupaciones cotidianas.

2. Si no me preocupo y anticipo a las situaciones tendré problemas

FALSO: Tomarás decisiones acertadas (ajustadas a la situación) desde un equilibrio químico en tu cerebro, necesitas serotonina para ver la amplitud de las situaciones. Por el contrario, cuando te preocupas tu cerebro interpreta que estás en peligro porque no puedes hacer “nada”, activándose un modo de atención llamado convergente, un enfoque muy limitado que corresponde a situaciones de peligro vital y ansiedad (sólo estás atento a la salida de emergencia).

Cuando estás tranquilo tu cerebro activa la atención divergente, es una forma amplia de contemplar las situaciones, cuanto más elementos tengas en cuenta más ajustada será tu respuesta ¿No preocuparse quiere decir no atender las situaciones futuras, vivir como si el futuro no existiera? En absoluto, cada día tomamos decisiones pensando en el futuro, fíjate que he dicho “tomamos decisiones”, que no es dar atención a pensamientos que nos angustian por cosas que no está en nuestro control.

En realidad tu futuro lo construyes con cada acción anterior, así que si quieres un futuro mejor deja de preocuparte y ocúpate. No preocuparse no quiere decir que te despreocupes (ignorar las cosas que sí puedes hacer).

3. Si algo o alguien no se preocupa por algo es porque no le importa y es un pasota

FALSO: El Amor no tiene nada que ver con recibir la Preocupación de los demás, y Amar no tiene que ver con expresar Preocupación.

Una cosa es mostrar interés, ofrecer nuestra ayuda y atención a nuestros seres queridos, acordarnos de ellos, etc…y otra transmitir nuestras inseguridades, ansiedad y miedos a los demás. Podemos avisar de peligros, por supuesto, y pasar a la acción, tomar decisiones, establecer límites, pero si identificas pensamientos que te hacen sufrir y son repetitivos ya no estamos hablando de alertas justificadas.

4. Preocuparse es inofensivo.

FALSO: Cuando la preocupación es una forma que toma el control en tu vida estás sin darte cuenta ingresando en tu organismo cantidades importante de Cortisol, disminuyendo la protección de tu Sistema Inmunitario ante los peligros reales, y aumentando las posibilidades a la enfermedad.

La relación entre los efectos de una ansiedad repetitiva y el Sistema inmune cuenta con numerosas evidencias científicas.  Debes saber que Tu cerebro y cuerpo se habitúan a lo que reciben, si creciste en un entorno donde la preocupación estaba normalizada es posible que lleves incorporada esa forma de funcionar. Además, culturalmente se “acepta y normaliza” preocuparse; hasta que se llega a una saturación de cortisol en el  organismo que empiezan los ataques de ansiedad y pánico.

5. Dejar de vivir preocupado no es posible, es cosa de carácter y no se puede cambiar.

FALSO: Tu cerebro tiene la cualidad de la Plasticidad, siempre que puedas aprender algo nuevo estás de hecho produciendo cambios en tus circuitos neuronales y por tanto en tu química cerebral y en tu cuerpo.

Hemos creído que podemos aprender de todo menos de forma de pensar, nada más lejos; con un acertado entreno de tu Atención apoyado de Conocimiento científico tienes la capacidad de aprender a Preocuparte menos y Ocuparte más y mejor. La ansiedad irracional sí la puedes controlar.

Conclusión

El desconocimiento que tenemos sobre el funcionamiento de  nuestro Cerebro y sus capacidades (control de las emociones, neuroplasticidad, metacognición…) provoca que vivamos la vida únicamente  enfocados en el entorno, dependientes de éste como única fuente del  disfrute o sufrimiento, con la continua incertidumbre que esta visión limitada conlleva en nuestras vidas. Cuando descubres que tu poder está en el control de tu atención  dejarás de Preocuparte y pasarás a  Ocuparte y Vivir.

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